martes 20 de octubre de 2009

Cihuatl





a Diana B, y Ali C.


Regocíjate, y que, no te sea ajena
la belleza, aunque te crean tenencia
y te mortifiquen por tener conciencia;
ah mujeres de esta tierra morena:
bellas sonríen y sonrojadas les da pena
que validen el valor de su presencia,
sí apenas si pueden soltar su melena.
Mas en tímida sonrisa se devela
que opresa: tiene el alma liberta.
Sin la igualdad ya nada le consuela,
ya no se va callar, sino que apela
nada a la belleza sin esta oferta
a su libertad le den: mente abierta.


jueves 1 de octubre de 2009

Sueño. (Avinyó)

La libertad: en su locura. Bestia
viva, activa. Frialdad que incendia.
Dominante, salón repleto. Copas.
Ella atractiva atavío. Los tocados burdos.
Señoritas saltando sus largas piernas.
Flechas certeras, entre todos. Absortos
chamuscados, ensuciados, prendidos,
incendiados. Uvas. Rojos capullos.
Terminales nerviosas. Licores libres.
Se tiende en su piel embriagando. Miradas.
Enflechados. Ardientes libertades.
Alientos, fragancias. Carnosos susurros.
Olorosas insinuaciones. Espacios
calurosos abrazos. Amenazantes
fragilidades, sueños en burdel puro.

Orfeo





La tristeza llevó a Orfeo a regresarla del infierno,
pero él, encantaba a las bestias:
para nosotros, es una vida de sabotaje.
Orfeo bajó, solo para dejarla
en la puerta de la casa del Olvido,
en la boca del inframundo,
el recinto del Destino.
Él volvió: y no hay fuerza de las sombras del olvido
en que cubrirlo. Su canto se entona una niña,
Alegría, raisol de colores, en que ríe, baila:
el ser es cantar: ¿pero cuándo cae encantada la miel en tu boca?
o en la mía o de cualquier otro; melosas inspiraciones
y el misterio de las armonía afana: el dios es Canto,
su existencia no requiere reflexión, discernimiento,
resuena en los montes, su eco correríos celebra
que no se desvanece comprendiendo sus sentimientos;
Orfeo: como dios cantante, joven pastor,
sus amigos eran rebaños salvajes: porque no se entretenían en entender,
lo nuestro no es prever, somos espejos,
enredaderas apretujadas, enraizándose entre la serie de eventos,
las escaramuzas internas en que nos encontramos
tras imágenes que huyen: la generación de los pensamientos
extraviándose del principio, abandonándonos
en proliferaciones salvajes –¡Orfeo canta!
y nosotros dominados por la duda, creemos que tiene algún inicio
su canto; pero internamente amamos como un precipicio
la idea de que sea infinito. De que quisiéramos
nosotros también ser un inicio, Cantar es el principio,
las puertas del Templo ceden en su paso,
y quisiéramos amar tan así como para volver con él del olvido;
dolidos olemos a miedos, apoderados
de la duda, cuando el amor se turbia
y ¡miopes! intentamos recordarlo, tiempo después
y su significado es nulo, su signância
se pierde como gotas en un río.


¿Cuando descuelga sobre nosotros la verdadera
necesidad de cantar? en el Templo no hay pasado
ni entendimientos: sus signos Brillan como en el aire desierto
en nuestras selvas internas; el Amor es un presente
perfecto: amado es él que con nosotros brilla en el espejo
relumbrándonos. La voz del dios abrazándonos,
el dios que se celebra por su canto descendiendo río
liberador de penas, desenredador de embrollos–
su aliento crece cantaríos entre nuestros interiores,
inalcanzable sobre una roca a la playa o entre las montañas,
Orfeo encantando sutilmente los exteriores
pero dentro de si, desgarrando, estallando sus vacíos
empapándose en ponzoñosas emociones que invaden
incitándose a batir la Belleza: Orfeo lucha
por mantener vivo en el Templo
la presencia de la Vida, se mata, combatiendo
los sumideros del olvido bajo presidio de la Muerte:
quien no tiene (¡Tampoco!) un Inicio,
quien envuelve en sus mantas oscuras
irremediablemente el destino de nosotros,
quienes ¿cuántas veces hemos entonado los acordes
con que ellos entretienen el tiempo, caprichosos,
entendiendo que lo que sale de nuestras bocas,
bochornosos, pertenece a los designios hermosos
con los que con ellos podemos comulgar?
En cuestiones del Amor todo es primordial,
no solo ancestral, pues desconoce inicio o final.
Lo suyo es aparecer, cuando esta en el vacío de tu corazón
¿cuándo, cuándo, puedes negarlo? Cuando habita
los recintos mas profundos de tu alma, cómo
le puedes impedir que se alimente de tus caminos,
que impregne las posesiones, que sea el matiz sutil
de todos tus pensamientos. Incluso que te deje creer
que no hay mañana, que consumamos el día
como cada segundo el fuego sobre la mecha de la vela
en nuestras apasionadas almas; que, cuando acaba
nos hundimos bajo la idea que nunca más
que aquí tuvo su final, y ya no más, mas Orfeo
regresando salvo del infierno ¿habrá perdido
la Alegría, danzarina niña, que se vierte en los colores
que entona el tracio: por haber perdido a Euridice?
¿Puede un dios haber cambiado, y dejarse perder?,
¿o eso sólo nos pasa a los humanos?
extraviándose entre irrealidades: el Cantar,
incluso, sobre la mayor tristeza, el eco,
resuena desde lejos, pues aún en la más profunda
depresión, la voz se desvive alegre, encantada,
pues quién pierde la Alegría cuándo canta en voz viva
aún en un desierto, o dentro la angostura de un cañón,
si la voz nos posee alegre el Dios cantor.
Pues como un dios puede en realidad haber cambiado
por amor o por muerte, lágrimas de ámbar
o ruinosos, orando profundo, ríos cantores
si lo suyo no puede ser doloroso.


lunes 28 de septiembre de 2009

Adhesión.

Este blog se enorgullece de informar su adhesión a los partidos políticos "Piratas" Europeos y reclama: Libertad de información cultural, científica. tecnológica e informativa: el rediseño (para acabar emporios y monopolios) de los derechos de autor y el ilimitado uso de la creación humana para uso personal sin fines comerciales.



Imagen tomada en http://www.spiegel.de/international/germany/0,1518,651748,00.html gracias por su comprensión.

viernes 18 de septiembre de 2009

e.e. Cummings (new poems 1938) #13

si yo
o ninguno no
sabe dónde es ella su

mi siguiente cena viene de
yo digo al diablo con eso
eso no importa (y si

el ella o cualquiera tiene la
panzallena sin
elevar mi dedo yo digo diablos
con eso yo

digo eso no importa) pero
si alguien
o tu son hermosos o
profundos o generosos que
digo yo es

silbar eso
cantar eso clamar eso conjurar
eso sale grande (más grande que cósmicos
rayos guerra terremotos hambruna o el ex

príncipe de ellos conduciendo entre
loquesea a rescatar a la señorita de nadie es
probablemente bolsa de mano) porque yo digo que eso no es

abundancia (consigue me) baby no (entender me) ruidoso
niño que es algo más mi dulce (yo siento que es

verdad)

viernes 11 de septiembre de 2009

la sutil cigarra

Callimaco Aetia: fragmento 1, versos 29 a 34.

(claramente solo un intento de traducir...)


"Callimachus, vol. 1”, Ed. Pfeiffer, R.
Oxford: Clarendon Press, 1949.

"...{Apolo indica al poeta como cantar}"
eso comprendí: que pues {en nuestro canto} cantemos el sutil sonido
de la cigarra, que ya no amen mas al bullicioso burro.
A la bestia que, orejona, a su imagen y semejanza pedorrea {flatula}
el otro, yo en cambio, siendo exiguo: alado;
¡ojalá todas las veces, así que a la vejez, a la agua pura cante
comiendo las gotas que del divino cielo {es} alimento! {cf. desde Apolo}.


domingo 6 de septiembre de 2009

tlaloc

y se hizo tlaloc

la lluvia (el pedernal

clavado en el suelo

o el hierro...)

consuelo raquítico para la sequía

su símbolo: el chapulín (como castigo sobre el pueblo de egipto)

y en su cerro la piedra sacrificial de nuestros gobernantes


todos venimos de siete cuevas

una y otra vez: el ostracismo del paraíso, el exiliado;

dicen los sabios que en el paraíso crece

tres veces al año el maíz de la tierra

los restos del común antepasado

que se regeneran año tras año

como mazorcas de maíz preclaro

(así mismo dicen que está

cerca de Mexcaltitán: Nayarit)


venimos de siete cuevas pero hemos deambulado

tal vez demasiado para recordar nuestros pasos

nuestras raíces crecen en todos lados

en peculiares florituras de mil agrados


y se hizo tlaloc para calmar las sedes

pero una sed más oscura nos ahoga:

seguimos creyendo que la tierra nos pide sangre

que nuestros abuelos reclaman nuestra sangre

en su memoria

que'l pueblo está enfermo por la gente mala

que dios nos pide liberarnos del pecado

y de la tentación del mal

mas realizaremos lo que somos

en lo que nos vamos cultivando

y la hambre se calma con tortilla

y la sed con agua limpia

y la sangre corriendo en las calles

solo alimenta la inmundicia

la barbarie, la prohibición

del paraíso...