El robo perfecto
el robo más doloso
como el castigo
de enceguecerse
aquel que todo vio
que veía lo siguiente
y lo todavía no pasado
después de husmear, lascivamente,
a las hijas del Sol
desnudas
en su baño procesional
en el bosque sagrado
con la agua pura del olvido
el castigo de enceguecerse
para aquel que lo veía todo
en los rostros en las sombras
en los gestos del mundo
que sólo simulan
la antelación de los sucesos
y cubren las cicatrices
el robo más costoso
es el robo de la mirada
el robar los destellos de los ojos
en un principio...
encerrados en el jardín
perfectamente cuadrado
no tenían vergüenza
y sabía, el creador, que estaba bien
robando con la mirada
los reflejos de uno mismo viendo
en la pupila de aquella que es mirada...
en aquel jardín
paradisiaco
corrían libres con la vida
sin presencia de la putrefacción
con todos los seres, plantas, rocas,
congelados en ese momento
fuera de la vejez...
el robo perfecto
mira oculum
el mundo se desencadeno
cuando fue inevitable la muerte
cuando lo vivo empezó a corre
angustiosa fuga hacia adelante
desesperado por esa ansiedad del fin
vivían comiendo frutos
de todas las estaciones
jugando juegos inacabables
sin pena alguna
riendo sin dolor
sin tiempo
hasta que:
aquella pareja
destinada a la vida con lo divino
conoció.
Crimen más penado
que ver los ojos...
de la mujer
robar en un instante
el pasado, tentar
el futuro
admirar al menos en un vislumbre
la estela del inaprensible deseo
siempre conspirando
siempre engañando
y el Caos...
(por eso estaba el Caos antes de los dioses... antes que Eros)
Después de conocer
Adam y Eva
sintieron Vergüenza
el deseo los alcanzó
el robo fue penado:
vagar entre la podredumbre
fue el claro precio
de entender.
Testigos del engaño
pues no hay peor arma del deseo
que querer conocer.



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resonancias